Puedo caminar otra vez

Puedo caminar otra vez

Recuerdo con total claridad aquel fatídico día en diciembre 2002. Me había ido de viaje de negocios por cerca de un mes, y cuando regresé a casa, mi hijo Simphiwe dijo: "Mamá, el señor Sikhosana se está muriendo en su apartamento".

Nosotros vivíamos en el mismo edificio, entonces fui rápidamente a su apartamento y toqué la puerta. Nadie abrió. Después llame a su celular. Mientras esperaba ansiosamente frente a su puerta, podía escuchar su teléfono sonar dentro del apartamento.

Asumí que el señor Sikhosana estaba demasiado enfermo para abrir la puerta, o para contestar su teléfono celular. Entonces, por la divina intervención de Dios, la puerta se abrió lentamente, era su hijo que no había ido a la escuela porque no quería dejar a su padre solo. El niño tenía miedo, pero era muy valiente y afectuoso.

Tan pronto abrió la puerta, me metí rápidamente. De repente me golpeó un olor muy fuerte de carne descompuesta. Inmediatamente abrí las ventanas para dejar entrar aire fresco. El señor Sikhosana todavía estaba vivo. Pero el tenía una terrible y enorme herida descomponiéndose en su pierna.

Llamé a una ambulancia, y cuando llegó, uno de los paramédicos examinó la herida y dijo que la pierna del señor Sikhosana tenía que ser amputada.

El señor Sikhosana nos dijo que era diabético y había sufrido de ulceración de la pierna por algún tiempo. La herida estaba deteriorada, y un doctor le dijo que tenia gangrena, y la pierna debía ser amputada.

El estaba en desacuerdo con el doctor, y se quedó en su apartamento, deteriorando su salud. A su padre también le habían amputado una pierna, y el no quería sufrir como su padre lo había hecho.

Los paramédicos querían llevar al señor Sikhosana al hospital, pero el se rehusó. Ellos le dijeron las serias consecuencias de dejar una herida en descomposición desatendida. Le dijeron que por todas las toxinas y venenos que ahora están en su sistema incluso sus glándulas estaban anormalmente hinchadas; y que sería mejor perder una pierna que perder su vida.

El señor Sikhosana insistía en no ir al hospital, entonces los paramédicos se fueron de mala gana. Entonces sentí apropiado decirle al señor Sikhosana acerca de la compañía en la que yo estaba trabajando, y la sorprendente manera en la que uno de los productos, Cellfood, estaba ayudando a toda clase de personas al balancear su sistema, consiguiendo que sus sistemas funcionen como Dios había planeado que funcionaran.

Le expliqué como Cellfood aumentaba la oxigenación en el torrente sanguíneo. Y como esto ayudaba al cuerpo a limpiar toxinas y venenos a nuestros sistemas corporales.

Debido a mi entusiasmo por Cellfood, le di una explicación completa de cómo los otros elementos en Cellfood, como el hidrogeno, minerales, aminoácidos y enzimas, ayudan al cuerpo a reparar y regenerar células; y como otras personas con úlceras diabéticas y otras heridas se habían beneficiado por usar Cellfood.

El señor Sikhosana escuchó cuidadosamente y dijo que el quería usar este sorprendente producto. Por su situación tan seria, le sugerí tomar cincuenta gotas de Cellfood cuatro veces al día. (normalmente solo se toman como 25 gotas de Cellfood diariamente. Las personas enfermas, comienzan con cuatro gotas diarias y lentamente aumentan hasta cien gotas diarias.) Para su herida abierta, apliqué Gel de oxígeno mezclado con unas gotas de Cellfood. Este producto también contiene Cellfood mezclado con ingredientes superiores para el cuidado de la piel, y ayudan a la restauración celular de la piel y tejidos.

Todos los días visitaba al señor Sikhosana, lo limpiaba y alimentaba como si fuera un bebe. Al principio estaba muy débil y no podía alimentarse a si mismo. Su hijo y mis hijos fueron de gran ayuda. Algunos de sus amigos y familiares también ayudaron a cuidarlo a recuperarse. Todos nos aseguramos que tomara Cellfood diario, también mucha agua para desechar las toxinas de su sistema; también frutas y verduras para ayudar a que su cuerpo se reconstruya por si solo.

En tres meses, el señor Sikhosana pudo caminar con la ayuda de un bastón y después de otros tres meses el estaba caminando sin ninguna ayuda. Tomo alrededor de un año para que la herida abierta de su pierna dañada se cerrara y sanara (ver la foto).

Ahora todos agradecemos a Dios por el milagro de prolongar la vida del señor Sikhosana y por responder nuestras oraciones con un producto como Cellfood que ha ayudado a que su cuerpo se restablezca por si mismo. El señor Sikhosana continuará tomando Cellfood todos los días, porque es un estilo de vida que traerá diariamente limpieza, equilibrio y regeneración de células.

Por Cynthia Gumede, directora de Oxygen For Life, distribuidores Cellfood en Sudáfrica, con autorización del Sr. Sipho Sikhosana.

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